Soy un corredor gordito. Soy un corredor con sobrepeso.
Al igual que un alcohólico debe confesar su problema ante su grupo de terapia para intentar dejarlo, yo confieso hoy aqui ante vosotros que peso 81 kgs. Llevo algún tiempo intentando cambiar el rumbo ascendente de mi peso pero la verdad es que mi anárquico modo de alimentarme me lo impide. Tal vez haciendo publico hoy el problema que me lastra consiga mejores resultados.

A los 20 años jugaba al fútbol y pesaba 72 kgs. Fueron cayendo años y kilos y en 2006 a veces veía en la bascula un tremendo 85. En 2007 mi vida cambió. El running me enganchó fuerte y mis kilos se evaporaban mes tras mes con facilidad. Me encontraba bien, feliz. Mi autoestima era gigantesca. En 2008 pesaba 74 y menos. Corría y me alimentaba saludablemente, estaba muy motivado en ese sentido. El tiempo pasó y llegarón retos mas fuertes. Ironmanes, ultras, sables... necesitaba energía, combustible y supongo que empecé a comer mas compulsivamente. Ya lo quemaré. Pero no. El caso es que ahora peso 81. Hasta aquí hemos llegado. A Dios pongo por testigo que jamas volveré a pasar hambre, pero al revés.
He leído algunas veces que en el running cada kilo puede suponer 3 segundos por kilómetro en el ritmo. Si yo perdiese 5 kilos (cifra muy razonable dado que debo medir 176 cm y seria muy normalito que pesase 76), mi ritmo de carrera mejoraria 15 segundos por kilómetro. Mi marca en un 10K mejoraría más de 2 minutos y en un maratón 11 minutos !!! Con estos razonamientos matemáticos suponiendo que con un muy buen entrenamiento, un discreto sistema de dopage, bajada suave y un moderado viento a favor, yo me pudiese acercar a correr un maraton cerca de 3:30... jeje... si perdiese unos 39 kilos pesaría 42 kgs y podría disputarle la victoria a los africanos jajajaja.